miércoles, 18 de noviembre de 2015

La sal en el mar negro

El Mar Muerto está situado entre Israel, Cisjordania y Jordania, a unos 25 km de Jerusalem y a 84 km de Tel Aviv en dirección este. Y es, ciertamente, un espacio singular.
Para empezar no se trata de un mar, sino de un lago salado de grandes dimensiones —de unos 76 km de largo, un ancho máximo de 16 km y una superficie de aproximadamente 62.500 hectáreas— que ocupa la parte más profunda de una depresión tectónica atravesada por el río Jordán, que le nutre con su caudal.
Comoquiera que se encuentra totalmente rodeado de montañas, las aguas aportadas por el Jordán, otras fuentes menores y por la escasa precipitación que se produce sobre el lago, no tienen más salida que la evaporación, que es realmente intensa en el clima caluroso y seco del desierto. Como resultado de ello, el Mar Muerto es aproximadamente diez veces más salado que los océanos, con una salinidad de 350 a 370 gr por litro frente a los 35 gr por litro de aquellos.
Es por esta elevada salinidad que el cuerpo humano flota y no se hunde. También por ello ni los peces ni ningún otro ser vivo —salvo algunas bacterias— pueden vivir en él. De ahí su nombre.
Otra singularidad es que se trata del lugar más bajo de la Tierra a cielo abierto al encontrarse 416,5 m bajo el nivel del mar, y por ello no sólo son excepcionales sus aguas, sino también la atmósfera que se encuentra sobre él: más densa que al nivel del mar, filtra mejor las radiaciones ultravioletas nocivas y contiene un 8% más oxígeno de lo habitual.

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