miércoles, 20 de enero de 2016

Spill Minero de Brasil

Dos semanas después de la rotura de un dique de contención de la minera Samarco, que dejó 11 muertos, 12 desaparecidos y millares de desamparados en el municipio de Mariana, en Minas Gerais, la riada de lodo y escombros minerales llegó a la playa de Regencia, en el estado de Espírito Santo, una importante área de corales.

El lodo tóxico del peor desastre ambiental minero de la historia de Brasil llegó este fin de semana al Atlántico, después de recorrer 650 kilómetros, destruyendo la vida a las orillas del río Doce y matando los peces que estaban en su camino, informó el diario español ABC.

El desastre ocurrido el 5 de noviembre ha causado la suspensión del suministro de agua potable a cerca de 250 mil personas, como consecuencia de la cantidad de barro y de la presencia de metales como arsenio, cadmio, plomo, cromo, níquel, cobre y mercurio por sobre el límite legalmente permitido, según informó el Instituto Minero de Gestión de Aguas.
La riada fue consecuencia de la ruptura de un dique que contenía 62 millones de metros cúbicos en depósitos de agua y de residuos minerales de Samarco, en el municipio de Mariana, en el sudeste de Brasil.
"La situación puede resumirse en dos palabras: río muerto", definió Luciano Magalhães, director de análisis del Servicio de Agua y Desague de la región. Para el investigador Marcos Freitas, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), territorios cubiertos por el barro se volverán "cementerios biológicos".

Rio Bacanuchi

La contingencia ambiental y el daño que ocasionó el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre en los ríos Bacanuchi y Sonora, fue el hecho más destacado durante el 2014. 
Esto ocurrió el 6 de agosto, cuando una presa de lixiviados, ubicada en la comunidad de Bacanuchi del municipio de Arizpe, localizada en la parte alta del río Bacanuchi, afluente del río Sonora, presentó una falla técnica y ocasionó el derrame.Lo que se consideró como la peor contingencia ambiental en la historia de México, afectó a unos 25 mil habitantes de los municipios de Arizpe, Aconchi, Banámichi, Baviácora, San Felipe de Jesús, Huépac, Ures y pobladores de la zona rural del noreste de Hermosillo.  La contaminación de unos 250 kilómetros de la cuenca de los ríos, afectó el consumo de agua potable, así como las principales actividades económicas de esa zona de la sierra media del noreste de Sonora como son la agricultura y la ganadería. El Grupo México, propietario de la minera Buenavista del Cobre, a la que pertenece la presa de “jales” en la que se originó el derrame tóxico, conformó el fideicomiso Río Sonora con recursos por dos mil millones de pesos.

El corporativo asumió su responsabilidad y cubrió pagos para resarcir los daños a 19 personas en su salud, así como a unos siete mil productores agropecuarios y pesqueros, además de empresarios comerciales, industriales y turísticos.
En agosto pasado, inició una inversión de 236 millones de pesos por parte de los gobiernos locales de San Luis Río Colorado, Sonora y de San Luis, Arizona, para remodelar sus centros comerciales históricos y motivar más al turismo binacional.