La contingencia ambiental y el daño que ocasionó el derrame de 40 mil metros cúbicos de sulfato de cobre en los ríos Bacanuchi y Sonora, fue el hecho más destacado durante el 2014.
Esto ocurrió el 6 de agosto, cuando una presa de lixiviados, ubicada en la comunidad de Bacanuchi del municipio de Arizpe, localizada en la parte alta del río Bacanuchi, afluente del río Sonora, presentó una falla técnica y ocasionó el derrame.Lo que se consideró como la peor contingencia ambiental en la historia de México, afectó a unos 25 mil habitantes de los municipios de Arizpe, Aconchi, Banámichi, Baviácora, San Felipe de Jesús, Huépac, Ures y pobladores de la zona rural del noreste de Hermosillo. La contaminación de unos 250 kilómetros de la cuenca de los ríos, afectó el consumo de agua potable, así como las principales actividades económicas de esa zona de la sierra media del noreste de Sonora como son la agricultura y la ganadería. El Grupo México, propietario de la minera Buenavista del Cobre, a la que pertenece la presa de “jales” en la que se originó el derrame tóxico, conformó el fideicomiso Río Sonora con recursos por dos mil millones de pesos.
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El corporativo asumió su responsabilidad y cubrió pagos para resarcir los daños a 19 personas en su salud, así como a unos siete mil productores agropecuarios y pesqueros, además de empresarios comerciales, industriales y turísticos.
En agosto pasado, inició una inversión de 236 millones de pesos por parte de los gobiernos locales de San Luis Río Colorado, Sonora y de San Luis, Arizona, para remodelar sus centros comerciales históricos y motivar más al turismo binacional.

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